Del lenguaje de señas utilizado en Puerto Rico tenemos que decir que, aunque no existen estudios lingüísticos al respecto, es uno compuesto por señas nativas mezcladas con señas del Lenguaje de Señas Americano (ASL). Una de las razones para que se de esta mezcla puede deberse a la exposición a dicho sistema en la educación, como por ejemplo en la escuela para Sordos de Luquillo donde toda la educación es en inglés ya que los maestros y maestras que allí enseñan provienen del Norte, y en los contínuos viajes a los Estados Unidos de muchos de los Sordos, especialmente jóvenes.
Del ASL los Sordos en Puerto Rico han incorporado a su lenguaje; el deletreo manual, añadiendo las letras del alfabeto en español como es la “ñ”, los colores, los números y otros elementos como por ejemplo la gramática invertida, los gestos, el uso del espacio y otros.
Esta influencia del inglés ha tenido mayor receptividad en la comunidad Sorda del área metropolitana de San Juan debido a las razones antes expuestas. Éstos, desarrollaron un lenguaje de señas propio mezclando las señas del ASL con las que inventaron entre ellos y ellas para comunicarse en las escuelas como San Gabriel. San Gabriel, antes de ser una escuela para Sordos estrictamente oralista, era manualista, es decir, las monjas empleaban el lenguaje se señas en inglés con habla para enseñar. Los estudiantes aprendieron ese lenguaje le incorporaron las señas caseras que traían con ellos. Otros estudiaron en los Estados Unidos y al regresar, o al venir de visita a la Isla, trajeron con ellos el nuevo lenguaje aprendido que comenzaron a emplear y a transmitir a su vez a aquellos que no habían salido del país o que estudiaron en la Isla.
Esta influencia en el sistema de señas de Puerto Rico es muy notable, especialmente en los grupos de Sordos y Sordas del área metropolitana de San Juan la cual está compuesta de Sordos y Sordas jóvenes, adultos y niños. Los adultos son aquellos que utilizan las señas del inglés aprendidas en escuelas y en los continuos viajes a los Estados Unidos que luego han transmitido a las nuevas generaciones. Los Sordos y las Sordas jóvenes son los que han desarrollado un lenguaje propio, que estudian en Puerto Rico o en escuelas norteamericanas y que mezclan su lenguaje en español con el inglés. Los que estudian fuera de Puerto Rico, al regresar, lo transmiten a su vez a aquellos que no han salido del país. No obstante, entre los Sordos y las Sordas de los pueblos del interior de la Isla, esta influencia no es tan marcada como en San Juan. Este último grupo se comunica utilizando predominantemente señas muy particulares originadas muchas veces en el hogar. En pueblos del interior de la Isla tales como Moca, Isabela y Naranjito, se pueden encontrar señas propias que no han sufrido cambios, que se han mantenido en el área y que siguen siendo utilizadas por los Sordos y Sordas del lugar. Estas señas son conocidas entre ellos y ellas como señas antiguas aprendidas muchas de ellas en el Colegio San Gabriel hace mucho tiempo y que los estudiantes inventaron para poderse comunicar entre ellos en las horas de recreo o en los dormitorios a escondidas de sus maestros y maestras. Muchas de estas señas antiguas no son utilizadas ni son conocidas en otras partes del país probablemente por la poca interacción de los Sordos y de las Sordas de esas partes de Puerto Rico con los Sordos y las Sordas del área metropolitana de San Juan sobre todo con los más jóvenes.
Algunos estudios se han realizado en Puerto Rico sobre las modalidades de comunicación de los Sordos y Sordas. Uno de ellos es un estudio que indica que el sistema de señas puertorriqueño pudiera estar influido por señas indígenas heredadas, pero no tenemos suficiente evidencia para comprobarlo (Deninger, 1987). Otro estudio realizado por González (1995) reveló que en la actualidad existen varias fuentes que han influido en el sistema de comunicación que utilizan los Sordos en Puerto Rico. Estos son: los Sordos adultos, los Sordos jóvenes, y los jóvenes egresados del Colegio San Gabriel (CSG). Los adultos usan señas del inglés aprendido en el CSG mezcladas con las señas aprendidas en los EU. Los Sordos jóvenes que han estudiado y vivido en los EU han inventado sus propias señas. Por otro lado, los jóvenes egresados y estudiantes del CSG, a pesar que se utilizaba un sistema oralista para la enseñanza, utilizan señas en sus horas de receso y al compartir en sus dormitorios, inventando sus propias señas, antes de compartir con la comunidad adulta.
El estudio utilizó el diseño de caso único. La muestra consistió de tres sujetos entre las edades de 15 y 16 años, quienes perdieron su audición antes del desarrollo del lenguaje y sus pérdidas auditivas eran severa profunda. Las tres estudiantes estudiaban en CSG. Cada una de las adolescentes utilizaban con más frecuencia una de las siguientes modalidades: señas, comunicación simultánea y oral. El estudio encontró relación entre el uso de modalidades de comunicación y la persona con quien se comunica el Sordo. La tendencia es que los Sordos adaptan la comunicación simultánea con o sin el uso de la voz, de acuerdo a la persona con la cual se comunicaban, ya fuese Sordo, oyente o con residuo auditivo. Este hecho nos hace pensar que los Sordos y Sordas en Puerto Rico emplean diferentes modalidades de comunicación según la ocasión, el ambiente y la persona con quien se comunican.
Un estudio del 1992 realizado por González encontró que existen diversas controversias en la utilización de modalidades de comunicación en jóvenes Sordos puertorriqueños. Los hallazgos señalaron preferencias por la comunicación oral como filosofía de comunicación entre los Sordos, especialmente en las áreas educativas y sociales.
Según Kirk y Gallagher (1983) las modalidades de comunicación. se utilizan de acuerdo al ambiente. En el ambiente educativo los Sordos y las Sordas utilizan solamente las señas dentro del salón de clases, mientras que otros combinan métodos porque las señas únicamente usualmente no son entendidas por el grupo en general. Un lenguaje inadecuado no solo limita el desarrollo de destrezas académicas sino que determina el nivel de interacción social entre compañeros de clase. Esto hace del lenguaje una de las áreas más importante en los programas educativos (Torres, 1992) especialmente para los Sordos.
Nuestra experiencia nos dice que existen señas que se utilizan en ciertas áreas de Puerto Rico que comunmente no se usan en otras partes de la Isla. En los pueblos del interior, como por ejemplo Moca, Isabela, Naranjito, se pueden encontrar Sordos y Sordas que las emplean. Son señas puertorriqueñas que no han sufrido cambios, que se han mantenido en el área y que siguen siendo utilizadas por la comunidad del lugar. Podemos encontrar variaciones en señas para expresiones tales como: “para qué”, “no sirve”, “bueno”, “por qué”, “Ay bendito”, “qué pena”. Como ya dijimos, muchas de éstas no son conocidas en otras partes de la Isla probablemente por la poca interacción de esta población con los del área meropolitana por ejemplo debido, quizás, a las distancias.
No estaría mal investigar lingüísticamente el lenguaje de señas de Puerto Rico para podernos enriquecer todos y todas ¿no crees?




